En esta pintura se observa a una voluptuosa pareja bailando en un salón decorado con cintas con los colores de la bandera colombiana y un espejo que insinúa la profundidad del espacio. El hombre, de frente, mira inexpresivamente al espectador, mientras la mujer está de espaldas. Parece que el tiempo se ha detenido y solo es posible evidenciar el movimiento del baile por la pierna levantada de la mujer y su cabello ondeante. Al fondo se aprecia otra pareja y la pierna de una mujer sugiere la presencia de una más.
Fernando Botero (1932) ha realizado varios dibujos y pinturas con el mismo tema. Músicos, bailarines e instrumentos musicales hacen parte de un repertorio recurrente inspirado en los recuerdos de su infancia y juventud, por lo que sus escenas parecen haberse detenido en los años treinta y cuarenta.
La pintura de este artista se caracteriza por el uso clásico del olor y de una paleta limitada de colores. Su pincelada es casi imperceptible y sugiere una sensación lisa de la superficie pictórica. Es reconocido por haber dotado a sus personajes de torsos cortos y rostros grandes con ojos, narices y bocas pequeñas, desproporciones que hacen que sus personajes tomen un carácter monumental.
Adicionalmente Rafael Núñez fue el autor de la letra del himno nacional de Colombia. Aunque en principio se trató un poema escrito con motivo de la independencia de Cartagena, en 1887 fue musicalizado por Oreste Sindici y presentado en un acto público con gran aceptación. Se siguió usando en diferentes eventos hasta que en 1920 fue oficializado como símbolo patrio.