Edgar Negret
Edificio (1967)

Escultura, aluminio, 140 x 80 x 80 cm.
Registro AP: 1705
A pesar de ser una estructura metálica bastante firme, esta pieza de Édgar Negret da una sensación de inestabilidad que lleva a pensar que en cualquier momento, con el más mínimo movimiento, se puede desequilibrar y caer. Ese efecto que produce Edificio es una de las características más importantes de las obras de este escultor. Para Negret, la búsqueda de componentes y reacciones emocionales es un motivo central de su trabajo: “Yo creo que en lo mío domina lo emocional. Todo está hecho de una estructura lógica, pero son los ‘gestos’ los que me interesan”. Edificio es un ejemplo claro de cómo el artista logra, a través de un manejo racional y estructurado de la forma y los materiales, un efecto sensible y dinámico en el observador.
En Edificio se observan varias características formales que Negret empezó a explorar a finales de los años sesenta y que se convertirían en lenguajes comunes a toda su producción artística. En 1967, momento de realización de esta obra, ya era reconocido como un importante representante de la escultura abstracta en Colombia y el mundo. El uso de materiales poco convencionales dentro de la escultura tradicional como láminas de aluminio, tornillos a la vista y pinturas industriales llamaron la atención del público del arte. Edificio pertenece a una serie de obras que hacen alusión a lo urbano: puentes, máquinas, edificios, templos y pilotes. Negret fue consecuente con su interés en la ciudad, y no sólo hizo referencia a ella con los títulos y formas de sus piezas sino que usó materiales presentes cotidianamente en las calles.
Esta serie de obras inaugura una nueva etapa dentro de la producción del escultor. Desde 1956 venía trabajando con aluminio, y su piezas anteriores eran relieves en donde las láminas se sobreponían formando volúmenes no muy pronunciados. Fue sólo hasta la época de Edificio cuando las dobló. Esta acción permitió que las esculturas se proyectaran en el espacio y dieran lugar a la exploración de formas tanto internas como externas. Entonces Negret rompe definitivamente con el uso tradicional de la escultura monumental en bronce, mármol o concreto, en donde sólo la parte exterior del material definía la figura. Esta complejización de la forma hizo que el artista dejara de pintar sus piezas en varios colores, como venía haciéndolo desde 1956, y que utilizara en adelante uno o máximo dos por obra. La simplificación de colores y el encuentro total con el volumen le permitieron concentrarse en los “gestos” y emociones de sus estructuras. El inestable equilibrio, tan llamativo en Edificio, es resultado de ese complejo camino recorrido por Negret durante los años sesenta.
Por Nicolás Bonilla
Bibliografía
Carbonell, Galaor. 1976. Negret. Las etapas creativas. Medellín: Fondo Cultural Cafetero.
Medina, Álvaro. 1994. “Poesía y máquina de Negret”, en: Magazín Dominical, marzo. Bogotá: El Espectador.
Hernández, José. 2009. “Negret. Secretos de un itinerario”, en: Revista Mundo, No 33, mayo.
Citas:
“Cada época tiene sus inquietudes. A finales de los años cuarenta, que para mí fueron definitivos, la humanidad buscó el sentido espacial de las cosas. […] Einstein sí transformó el mundo. Con él surgió una gran desconfianza por las cosas cerradas. Descubrir que había que liberar la potencia del átomo, también se tradujo en escultura. De pronto se pensó que su interior, que nos era desconocido, podía ser tan rico y tan poderoso como el del átomo. […] Esa inquietud se reflejó inmediatamente: hubo, en Nueva York, una gran obsesión por la cuestión espacial. Henry Moore abre huecos que son estéticos y que pertenecen a la escultura y no al espacio exterior. […] También se descubrieron materiales que eran de principio de siglo. El metal sobre todo. Hasta entonces sólo se utilizaban el mármol y la piedra. En arquitectura igualmente hubo cambios. Se descubre que hay materiales fabulosos que se tenían por innobles. En realidad, se vio que los materiales nobles se habían trabajado en forma innoble durante mucho tiempo: París estaba llena de estatuas espantosas.”
Édgar Negret, citado por José Hernández.
“La serie de los ‘Edificios’ toma inicialmente su imagen del museo Guggenheim de Frank Loyd Wright. La idea fue aprobada y corroborada como interés válido una vez que Negret visita, en Roma, el Castillo San Ángelo. Allí vuelve a encontrar la misma utilización de formas cilíndricas. Si exteriormente los ‘Edificios’ de Negret son elementales y sencillos, en su interior se vuelven complejos y enigmáticos. Allí, en el interior de los módulos, por detrás de la lamina exterior, las articulaciones se agarran intrincadamente, para indicar lo que ocurre casi a ocultas del espectador y que es visible solamente, a través de pequeños intrínsecos que dejan apenas adivinar el funcionamiento de los nudos. […] Los ‘Edificios’ de Negret están hechos de una doble realidad: la que va por fuera, epidérmica y de lectura fácil, y la interior que es eminentemente estructural y que alude a la inteligencia requerida por la armazón de las construcciones, arquitectónicas o no, que fabrica el hombre. Tanto en el Guggenheim como en el San Ángelo, aparecen estas dos realidades: la de la fachada, que el edificio utiliza para enfrentarse al mundo que lo circunda, y la otra realidad, la interior, que pertenece a la jerarquía de la estructura, conductos, circulaciones, escaleras y rampas, todo ellos, formas y espacios que no necesariamente se expresan en la fachada. De estas dos realidades, una tiene que ver directamente con las apariencias, y es la que Negret nos deja ver con mas facilidad. La otra realidad tiene que ver con la inteligencia y la sensibilidad, y alude al mundo interior de los objetos y de los seres.”
Galaor Carbonell
“No creo que haya en mi obra clasicismo. El clasicismo entendido de modo general es un balance muy perfecto de los elementos emocionales y toda la parte intelectual. Y yo creo que en lo mío domina lo emocional. Está hecho de una estructura lógica, pero son los ‘gestos’ los que me interesan. Es la expresión de la forma… Es curioso, a este respecto un crítico del New York Times, decía en mi última exposición, que le parecía extraño, que obras tan meticulosamente hechas de la línea muy del constructivismo, cuando uno las dejaba, cuando uno se alejaba de ellas, lo perseguían los gestos, las expresiones de las esculturas. Lo demás desaparecía. De modo que sí, es una mayor importancia la que toma el “gesto”, sobe la parte estructural. Es decir lo emocional es lo que domina.”
Édgar Negret citado por Fausto Panesso.
